domingo, enero 14, 2007

Tu dolor

lágrimas de color negro

caen de tu rostro

caen y yo solo quiero tragármelas

lamerte las mejillas

y sentir la calidez de tus lágrimas


sentir tu tibieza

sabor a dolor

tu dolor

que quiero hacer mío

quiero que te fundas en mí

y quedarnos así para siempre

cuando no haya más que sombras sobre nuestros ojos

nada más que tristeza en los labios de la humanidad

yo tragaré tu dolor

lo haré mío.

martes, diciembre 26, 2006

noche buena y navidad

era bien tarde y no me importaba mucho, aunque la gente saltaba y gritaba por todos lados, porque obviamente a nadie le gusta llegar tarde a reunirse con la familia en un día tan importante.
importante para mí era saber si la cena iba a estar lista, o si tendría que salir a comer algo fuera.
el gordo del conductor no paraba de trabarse y ya todo el público se había dado cuenta que estuvo chupando rato antes de la grabación. y peor, porque cuando tocó presentar el caso de la niña que no podía usar las extremidades superiores, el muy ebrio le pidió que pintase algo con las manos, y nada, que la madre de la niña tuvo que recordarle que su hija no podía usar las manos y que por eso había aceptado ir al programa.
yo seguía pensando en la cena.
también pensaba en la noche después del terremoto. hace varios años. recuerdo que un señor se quedó conduciendo su programa, mientras media ciudad aún seguía con el susto. y era una especie de institución. ahora estaba sentado junto al gordo del conductor ebrio.
al final en casa no había nada listo y tuve que embriagarme y aguantar hasta que llegó el pavo.

jueves, diciembre 21, 2006

limpiar tu escritorio y perderte

hoy recogió sus cosas de la oficina.

se levantó de la cama más temprano que de costumbre, se puso la camisa rosada que todos odian pero que a él le encanta y salió sin siquiera probar el jugo de naranja.
a la hora del almuerzo hablaba menos que de costumbre, y era raro, no escuchar sus carcajadas cortantes luego de algún comentario gracioso.
cuando el cielo estaba entre anaranjado y gris dijo que ya era hora. dos cajas fueron suficientes para empaquetar una maraña de recuerdos y experiencias nuevas en la vida de un adolescente inseguro.
a él pocas cosas le llaman la atención, dentro de esas pocas están las cosas más comunes.
como el cielo desangrándose a las cinco de la tarde.
y ya nada parece complicado. todo ahora es el cielo, un cigarrillo y su pelo sobre el rostro cuando dice ‘mañana esto no me parecerá tan bueno como hoy’.











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hace unos días un chico de 1.78 de estatura (nunca olvido esas cosas) me dijo que parecía que huía de algo.
no huyo de nada, aunque sí camino muy rápido y por lo tanto pareciera que huyo de algo, casi todos me lo han dicho alguna vez, parece que corriera.

de niño mis hermanos decían que era muy lento, y en la actualidad me lo siguen repitiendo :S


puede que, durante algún tiempo quise alejarme de alguien. era eso.
ahora me da igual.

hay momentos en la vida en los que es mejor perderse. con más razón cuando eres alguien que ya se hartó de pelear.


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yo escapé de mi casa una vez. me fui con mi pequinés veneno. tenía algo de ocho años y sentía que podía hacer cualquier cosa si estaba junto al perro.
y llovía mucho.

pero él era una bola de pelo y me hacía sentir menos frío al abrazarlo más fuerte.

ayer me dolía el estómago, y un poco la cabeza. carlos me dijo que acerque a mi perro chumbeque hacia mí, que así me sentiría mejor.
y se me vino a la mente todo lo de aquella vez cuando tenía ocho años.




mirando la luna el dolor me parecía menos intenso. ella era lo más importante en mi vida.
a esa edad no piensas en almas gemelas o quizás encontrar a alguien que estuviese mirando la luna y sintiendo las mismas cosas que tú. a esa edad solo piensas que este dolor se acabará cada vez que tus ojos se pierdan en la luna.

me gusta la luna.

domingo, noviembre 12, 2006

Por la vida

me duele. como dedo gangrenándose. como estaca en la espina mientras corres por la plaza. mientras corres por tu vida.
hundiéndome en la oscuridad, tragando agua turbia de tu laguna de sombras.
entre carcajadas amarillentas, almas malsanas, luchas por tu vida.
el dolor ahora es tus ojos, tu esencia es el rencor.
un corazón reprimiéndose. débiles latidos de un corazón en medio de la malicia del mundo.
como muñón, como el muñón que miras cada mañana al lavarte las manos. cuando te sientes mutilado por la humanidad, por tu propia ineptitud.
en un pantano que se traga todo lo que creíste ser.
te hundes en él.

martes, octubre 31, 2006

eterno despertar en el que tú nunca estás

la inmensidad de un salón medio vacío. y tú llegas, media hora después de la clase de historia. te ríes. con el pelo enmarañado, como mis ideas, mis brazos y piernas, mis nervios.
oliendo a cigarro, tu pelo, tu uniforme, el mío. el tiempo no pasa por aquí, recostados, el tiempo no pasa en la parte trasera de un auto destartalado. En tus ojos, en tus manos detrás de mi cuello, viviendo, solo sintiendo.

hace cuatro o cinco años,
yo era como ustedes
sentado en una carpeta
contradiciendo teorías poco sacramentadas
pidiendo réplicas
moviendo la mano en el aire.
con un enorme muro
entre tú y yo,
impares
(en un salón medio vacío)
que llegan a necesitar el uno del otro
sin saber si algo bueno podría salir de aquello.
solo dos personas
con sus jóvenes esperanzas
manos frías
cabellos enmarañados
viejas canciones
ojos opacos que no esconden nada.

domingo, octubre 29, 2006

Hay cosas que nunca guardo

simplemente las desparramo, en donde sea,

en donde se pueda.

en el escritorio,

en la cama,

en un cuaderno,

a veces en la parte de atrás de un examen.


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en un cuaderno



desde que aprendí a sostener un lápiz

garabateé cada hoja que tuve enfrente,

cada papel o superficie plana

(menos los diccionarios, ni los libros de cuentos, casi siempre los libros de matemáticas y de los que tenían solo numeritos)

trazando historias,

muy simples,

de guerreros,

dragones,

alguien siempre encerrado en una torre.

ningún personaje moría,

al final todos se ponían de acuerdo,

guerrero, dragón y hechicero

una democracia y un congreso inquebrantable.




(Sin emperadores asiáticos ni ejércitos manipulados)






hoy me di cuenta de dos cosas:

me gusta ver a las personas escribiendo

en el lugar menos oportuno,

solo sacar un cuaderno

llenarlo.

que las hojas se acaben

y volver a sacar otro.

(ese fue el primer descubrimiento)


también descubrí que se puede tener a alguien presente durante años,

sin olvidar

detalles

gestos

o que tan frías estaban sus manos.

y en un segundo dejarlo

en blanco,

sin más,

solo pasar la página.

Mirar al costado,

los mismos autos,

perros,

la misma gente esperando.


esperando














estoy esperando algo.