jueves, diciembre 21, 2006

limpiar tu escritorio y perderte

hoy recogió sus cosas de la oficina.

se levantó de la cama más temprano que de costumbre, se puso la camisa rosada que todos odian pero que a él le encanta y salió sin siquiera probar el jugo de naranja.
a la hora del almuerzo hablaba menos que de costumbre, y era raro, no escuchar sus carcajadas cortantes luego de algún comentario gracioso.
cuando el cielo estaba entre anaranjado y gris dijo que ya era hora. dos cajas fueron suficientes para empaquetar una maraña de recuerdos y experiencias nuevas en la vida de un adolescente inseguro.
a él pocas cosas le llaman la atención, dentro de esas pocas están las cosas más comunes.
como el cielo desangrándose a las cinco de la tarde.
y ya nada parece complicado. todo ahora es el cielo, un cigarrillo y su pelo sobre el rostro cuando dice ‘mañana esto no me parecerá tan bueno como hoy’.











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hace unos días un chico de 1.78 de estatura (nunca olvido esas cosas) me dijo que parecía que huía de algo.
no huyo de nada, aunque sí camino muy rápido y por lo tanto pareciera que huyo de algo, casi todos me lo han dicho alguna vez, parece que corriera.

de niño mis hermanos decían que era muy lento, y en la actualidad me lo siguen repitiendo :S


puede que, durante algún tiempo quise alejarme de alguien. era eso.
ahora me da igual.

hay momentos en la vida en los que es mejor perderse. con más razón cuando eres alguien que ya se hartó de pelear.


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yo escapé de mi casa una vez. me fui con mi pequinés veneno. tenía algo de ocho años y sentía que podía hacer cualquier cosa si estaba junto al perro.
y llovía mucho.

pero él era una bola de pelo y me hacía sentir menos frío al abrazarlo más fuerte.

ayer me dolía el estómago, y un poco la cabeza. carlos me dijo que acerque a mi perro chumbeque hacia mí, que así me sentiría mejor.
y se me vino a la mente todo lo de aquella vez cuando tenía ocho años.




mirando la luna el dolor me parecía menos intenso. ella era lo más importante en mi vida.
a esa edad no piensas en almas gemelas o quizás encontrar a alguien que estuviese mirando la luna y sintiendo las mismas cosas que tú. a esa edad solo piensas que este dolor se acabará cada vez que tus ojos se pierdan en la luna.

me gusta la luna.