martes, diciembre 26, 2006

noche buena y navidad

era bien tarde y no me importaba mucho, aunque la gente saltaba y gritaba por todos lados, porque obviamente a nadie le gusta llegar tarde a reunirse con la familia en un día tan importante.
importante para mí era saber si la cena iba a estar lista, o si tendría que salir a comer algo fuera.
el gordo del conductor no paraba de trabarse y ya todo el público se había dado cuenta que estuvo chupando rato antes de la grabación. y peor, porque cuando tocó presentar el caso de la niña que no podía usar las extremidades superiores, el muy ebrio le pidió que pintase algo con las manos, y nada, que la madre de la niña tuvo que recordarle que su hija no podía usar las manos y que por eso había aceptado ir al programa.
yo seguía pensando en la cena.
también pensaba en la noche después del terremoto. hace varios años. recuerdo que un señor se quedó conduciendo su programa, mientras media ciudad aún seguía con el susto. y era una especie de institución. ahora estaba sentado junto al gordo del conductor ebrio.
al final en casa no había nada listo y tuve que embriagarme y aguantar hasta que llegó el pavo.